Por Nicolás González Varela 

El 24 de septiembre de 2007, en una callejuela sin nombre en una pequeña aldea llamada Vosnon de la región del Ausbe, murió Gerhard Horst. Se suicidó junto con su mujer de toda la vida, Dorine. Nos era familiarmente conocido en su dimensión filosófico-política con el seudónimo de André Gorz; cuando ejercía de periodista utilizaba al alias Michel Bosquet. Para llegar a Vosnon hacer falta separarse de las autopistas, tomar por carreteras secundarias y angostas, luego preguntar a los lugareños por al casa de Gorz y llegar a una casa sólida, de ladrillos rojos, con un jardín guardado por dos árboles centenarios. La biblioteca está en la planta baja en un salón amueblado lo Esparta: dos grandes sillones sin estilo reconocible, una mesa redonda, cuatros sillas rectas y un televisor pasado de moda. “Prévenir la Gendarmerie” (Avisen a la policía), un simple mensaje sobre la puerta indicaba el drama desatado. ¿Otro filosofo desencantado que cumple esa tradición inexorable de los intelectuales en situación? Lee el resto de esta entrada »

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